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“Lo mío viene en la sangre. No existe un día que no pase por el cuartel”


09-06-2020 Novedades

Nicolás José Allocco, tiene numerosos recuerdos de su trayectoria dentro Bomberos Voluntarios. Actualmente tiene 34 años y es hijo del ex jefe del cuerpo activo, Néstor Allocco. Admite que su pasión “viene de la sangre” y “no existe un día que no pase por el cuartel”. Su hogar fue uno de los chalets ubicados por calle Tucumán, donde pasó gran parte de su infancia viviendo junto a sus padres. En aquel momento, la institución realizaba numerosas kermeses para juntar fondos, donde los bomberos y sus familias, iban a colaborar para la cantina y demás actividades. Refiriéndose a su presencia en esos eventos, dijo: “Tenía días de recién nacido y ya estaba con el cochecito dentro del establecimiento”.

“Cada vez que escuchaba la sirena, me escapaba para ir hasta la esquina de Garibaldi para ver marchar el camión. Veía a mi papá, a sus compañeros salir con la sirena. Y eso me ponía la piel de gallina. Siempre estaba ese deseo de saber cuándo me llegaría ese momento de salir, de ayudar a la gente que lo está necesitando”, recordó. 

El jugar a ser bombero 

Nicolás cumplió 27 años de “estar dado de alta” en los registros del cuartel. Ingresó como cadete con apenas ocho años en 1993. Juró en el año 2003, luego de haber cumplimentado su primer nivel. Actualmente, tiene 17 años de estar involucrado en lo operativo y tiene el cargo de Oficial Subinspector. Confiesa que sus recuerdos nítidos, datan de cuando tenía alrededor de seis años.  “Vivía jugando a ser bombero, armaba la bicicleta, simulaba que era el camión. Tenía un karting que, cuando tocaba la sirena, venía hacia la esquina y simulaba que salía al incendio”, expresó. 

En cuanto a su paso por la Escuela de Aspirantes, confesó que sus superiores les enseñaron desde “muy pequeños a tener valores” y los preparaban para ser los voluntarios del mañana. “Nos instruían en cuanto a los equipos de los camiones. Nos formaban en cómo apagar un incendio, realizar primeros auxilios y simulacro en general, entre otras actividades”, remarcó. Además, mencionó que la institución forma a los cadetes con valores como “la responsabilidad, la humildad y el amor hacia la profesión” así como también “el compañerismo, el desinterés, el trabajar sin recibir ningún tipo de retribución material y el respeto” hacia sus compañeros. 

Su vida fuera del establecimiento

Trabaja como vendedor viajante en su empresa familiar. Además, es papá de tres niños “muy pequeños”, a los cuales cuida en su tiempo libre.  Nicolás expresó que “se ponen en juego” muchas cosas a la hora de dedicarse a la profesión. “Hay varias cosas de la vida personal que uno deja de lado para pasar a estar dentro del cuartel y hacer lo que a uno le gusta hacer. No es fácil entendernos. La persona que te acompañe te tiene que apoyar, tiene que estar al lado dándote todo el sostén necesario”, afirmó. 

Por último, remarcó algo de “importancia” en su carrera. En toda su trayectoria, el Oficial dijo que tuvo “muchos” referentes que lo aconsejaron. Uno de ellos fue, “indiscutiblemente su padre”. “Las recomendaciones eran simples. Hay que estudiar para que cada día uno sea más profesional, no hay que perder la humildad, el respeto y la responsabilidad que uno toma para ser bombero”, finalizó. 




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