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La historia de Ferrazzi y su jauría de voluntarios


09-06-2020 Novedades

El jefe del Cuerpo Activo de durante 44 años Juan María Baggio Ferrazi, además de tener una larga trayectoria como voluntario y varias facetas en las que donde se destacó, fue el dueño de alrededor de ocho caninos que los acompañaron en toda su carrera bomberil. En los documentos de la institución, se registra la historia de estas mascotas que marcaron tanto la vida de “Don Juan” como la del cuartel. 

El pionero: “Top” 

Llegó aproximadamente en el año 1940. Top era un ovejero alemán que permaneció dentro del cuartel desde que era un cachorro. “Era guardián, tranquilo, compañero y sobre todo muy amigo de los niños”, mencionan los escritos. Se decía que en el cuartel era “el vigilante de la sala de máquinas” y que “siempre estaba entre los camiones, dormía arriba de ellos y hasta en las salidas lo llevaban a los incendios”. Las reseñas cuentan que, “parecía actuar con voluntad” ya que cuando tocaba la campana de la autobomba “corría al servicio”. Top tuvo un final inesperado cuando murió envenenado siendo “muy joven”.  

La mascota que marcó un antes y un después en la vida de “Don Juan”

El “mezcla de doberman” al cual Ferrazi lo apodo “Jack” ingresó al cuartel en el año 1948. “Era un perro fuerte, no muy alto, inquieto, nervioso, siempre atento a su dueño, era el reflejo de él. Cuidador de los chicos, muy compañero de los voluntarios y su segundo padre era el segundo jefe, Raúl Dosanto, que compartió gratos momentos a su lado”, indican los registros. 

Jack marcó la vida de la institución porque en aquel momento se rumoreaba en el cuartel que “tenía actitudes de una persona”. Los escritos señalan: “Presentía las alegrías, las tristezas y todo lo que rodeaba a la familia bomberil y a su alrededor”. También asistía a los incendios y hasta “sacaba cueros de una fábrica en llamas”, sin que nadie se lo ordenara. Alrededor del año 1957 se enfermó de cáncer. Tres años después de “luchar” contra el dolor, se sentó en las vías del ferrocarril que se encontraba detrás de Garibaldi. En los documentos, se relata: “No dejaba que nadie se le acercara, hasta el mismo Don Juan; pensativo y sufriendo por el dolor de que su vida se estaba yendo, esperó el paso del tren que lo llevó hacia la muerte”. 

La sucesión de caninos 

En la lista sigue una “mezcla bóxer y pitbull terrier”, al cual Ferrazzi también lo apodó “Jack”. Su aparición fue en el año 1962 y, aunque es escasa la información sobre su vida, se dice que “tenía la fuerza y el coraje” de su dueño. El siguiente es un doberman llamado “Paul”, traído en 1966. Se lo describe con un cuerpo “musculoso, armonioso, fino, con orejas cortadas que le daban una actitud recta”, que a pesar de dar una imagen “temeraria”, era un perro “bueno y cariñoso” con todos los que se le acercaban y convivían con él. 

El próximo sería otro doberman que lo apodaron “Münthe”. Su historia es particular, ya que fue rescatado de cachorro por “Don Juan” y su hija Marta, al enterarse que, en un campo aledaño a la ciudad estaban regalando “perritos recién nacidos”. En los escritos, se dice que también le decían “El Payaso” porque el jefe le enseñaba monerías. Murió en el año 1981 y se desconocen las causas de su partida.

En año 1987 se contó con la presencia de un perro de raza ovejero alemán. Este canino también fue llamado “Jack”. En los documentos se lo describe de “color negro con pintitas marrones”. Convivió con los bomberos durante 10 años y algunos integrantes del cuerpo activo comentaron que “los acompañaba en todos los desfiles” y que además salía en más de una foto porque “se paraba arriba de las unidades”. En la historia del cuartel, también se nombra a un bóxer atigrado y un dálmata que estuvieron poco tiempo en la institución por distintos motivos. 

Actualidad 

A partir del año 2015, se formó oficialmente el grupo especial K-9 para búsqueda y rescate. “Nico”, era un ovejero alemán y fue el primer canino de la institución adiestrado especialmente para exploración de personas vivas en San Francisco. En la actualidad, el área cuenta con dos golden retriever, “Aaron” y “Daico”. Uno de ellos, entrenado específicamente para la busca de cadáveres y el otro preparado para rastreo.  Luego se sumó “Sura”, que ocupó el lugar que antes tenía Nico y, por último, se añadió al equipo una pastora belga malinois, Julia, que está siendo educada para la detección de óbitos. 

 




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