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Leonardo Julián Cabral


27-07-2018 Novedades

Es bombero desde hace 10 años. Comenzó su voluntariado en la ciudad de Malabrigo provincia de Santa Fe en el año 2008. Hoy es el portaestandarte de nuestro cuartel y se desempeña como titular en el área k9, además participa también en el área de salud, administración y en la de equipamiento.

Leonardo se vino a San Francisco en el año 2011, durante un año se mantuvo alejado de su labor como bombero para dedicarse al trabajo y para asentarse en la ciudad. Desde su llegada tuvo varias experiencias laborales, trabajo como metalúrgico, como acompañante terapéutico y en la guardia del Sanatorio Argentino. Hoy trabaja en División Seguridad S.A y como paramédico en el Baby futbol.

En nuestra ciudad pudo concretar su deseo de estudiar Paramédico, se capacitó en socorrismo, y realiza un curso de emergencias médicas, mientras finaliza su instrucción en primeros auxilios. Luego de vivir un año en nuestra localidad, se acercó al cuartel para retomar su voluntariado y en el año 2013 juró como Bombero Voluntario de San Francisco.

Sus inicios como bombero voluntario

Cabral nos cuenta que comenzó en el año 2008 en su ciudad natal. Su padre fue integrante del primer cuerpo de bomberos de Malabrigo, que se formó en el año 1995. 

Nos dice que: “Cuando mi papá escuchó por la radio que iba a abrir el cuartel, le dijo a mi mamá, como pidiendo permiso, que quería anotarse y ella le dijo que si le gustaba que vaya. Ahí empezó a hacer los cursos, a mi papá le toco viajar casi 40 km una vez por semana, hasta que en el año 95 rindieron. Eran un grupo de 7 u 8 bomberos, así se forma el cuartel de Bomberos Voluntarios de Malabrigo”.

Nuestro voluntario recuerda que su padre tenía un Handy que cuidaba como oro, “cada vez que sonaba salía corriendo y se llevaba todo por delante, con mi hermano mellizo lo veíamos y no sabíamos que pasaba, hasta que cuando fuimos más grandes nos contó que era bombero y nos llevó al cuartel. Primero se hizo bombero mi hermano y después lo seguí yo.” nos cuenta Leo.

“Cuando llegue acá estuve un año sin pisar bomberos, lo primero que quería era conseguir trabajo, hasta que en el 2012 vine y me anoté. Acá tuve que empezar de nuevo toda la capacitación porque el sistema de córdoba es más exigente, en el 2013 juré y empecé el voluntariado. Este año cumplí 10 años de servicio” detalla Cabral.

Cuando inicio su trabajo en nuestro cuartel, lo hizo en el área de equipamiento, hoy se encuentra aun colaborando con ésta, con la de salud y la de administración. Pero su especialidad como titular está en el área k9 junto a Nilo.

Área k9

Leo vive junto Nilo y Mateo sus dos perros. Mateo fue su pionero en el área, con quien comenzó esta especialidad, pero desde hace un tiempo por cuestiones de salud tuvo que jubilarlo y paso a ser su mascota. En ese momento le consiguieron desde el cuartel a Nilo, quién hoy se encuentra en entrenamiento. 

Nos explica que cada binomio – pareja de trabajo hombre y perro -  debe tener a su perro en su casa, para generar un vínculo y poder educarlos. Estos no son tratados como mascotas, ya que precisan de una educación y un entrenamiento específico.

“No lo tenemos como una mascota, porque debemos educarlo. Cuando vos lo necesitas para trabajar tienen que estar activo; por eso cada uno tiene su canil, y tienen que estar ahí, claro que no las 24 hs. Lo que se busca es que no estén en áreas muy abiertas porque si no corren mucho y se cansan” expresa Leo.

Los días de entrenamiento para el área de k9 son los miércoles. Nuestro voluntario está en la búsqueda de personas vivas y nos cuenta que hay dos perros en búsqueda de restos humanos y uno en rastro específico, que buscan a una persona a través de un objeto o prenda que haya usado.

“En  mi especialidad, lo que hace el perro para buscar es un juego. Cada perro tiene que ser obsesivo por un juguete, se tiene que volver loco, lo tiene que querer. Entonces le ponemos adelante una persona, que la llamamos figurante, y nosotros nos tenemos que poner firmes para no dejarlo ir. El figurante se esconde con el juguete y soltamos al perro para que lo busque, el perro en realidad va a buscar el juguete no al figurante. Cuando lo encuentra empieza a ladrar como una señal sonora para que nosotros sepamos donde está y ahí se lo premia” nos expone Cabral.  

Finalizando la entrevista nos explica que son dos años de entrenamiento, y que algunos perros del cuartel están compitiendo para obtener una certificación que les permite trabajar también fuera del país.

 




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